Diseño Dawa

LOS AEETIR

La palabra aeetir (singular aeet) significa clanes, grupos familiares (en islandés aett es clan), y es como se denominan los tres grupo de ocho runas del Futhark antiguo. Esta división no es casual (nada lo es) y esconde un profundo significado espiritual. La importancia de esta división la apreciamos en que también las runas vikingas (de 16 caracteres) y las anglosajonas (de 33 caracteres) conservaron esta división del antiguo Futhark.
A los aeetir se los ha visto representando:
  1. Tres etapas en el desarrollo del ser humano: niñez/adolescencia, juventud/madurez, vejez.
  2. La división niño, mujer, hombre.
  3. Tres etapas de desarrollo espiritual que por el wyrd (ley de karma) hace que nazcamos en determinado grupo social. Estos son: los trabajadores, los guerreros y los gobernantes/sacerdotes.
La tercera interpretación de los aeetir, refleja la estructura social de origen ario de hace dos mil años, la que los antiguos pueblos indoerupoeos tenían en común desde la India hasta Europa (y también en otras culturas), como bien lo pudo descubrir el prestigioso investigador Georges Dumézil. Jason Cooper en su libro “Esoteric Rune Magic” expone esta última interpretación ofreciéndonos una visión que, como podremos ver, es muy acertada. Es precisamente esta forma de ver la división de los aeetir, la que utilizaremos por creer que explica mejor el espíritu del orden y división del Futhark, así como el sentido de la ubicación de cada runa.
Es así que en las 3 divisiones de los aeetir vemos simbolizados los 3 estados de conciencia, siendo el tercero en el cual estamos totalmente comprometidos en un camino espiritual, y aprendemos a ser amos de nosotros mismos.
En el Camino Espiritual de las Runas, como en todo camino espiritual, hay un proceso de menos a más, una dinámica evolutiva que nos conduce firmemente a nuestra Liberación, al fundirnos con el Yo (recuerden lo que se expuso en el capítulo “La dinámica del Futhark”). Es, entonces, la división de los aeetir una clave más para comprender el camino que debemos transitar en pos de la conquista de la Conciencia Superior, un camino que está simbolizado en la división de grupos sociales y sus ocupaciones. Este concepto de 3 estratos sociales básicos y su simbolismo espiritual, está, por supuesto, conectado con las 3 castas del hinduismo (productores/comerciantes, guerreros/gobernantes, sacerdotes/maestros) donde justamente la sabiduría védica explica que ese orden simboliza un camino evolutivo. Repetimos que es muy importante destacar que todo este simbolismo se refiere a estados mentales que, por supuesto, son dinámicos, no a una literal división de clases, y mucho menos está asociado a la prosperidad material o a una clasificación de las personas en “superiores” e “inferiores”. El ámbito en el que nacemos es un resultado del wyrd y el orlog (karma y destino), leyes inefables pero que escapan a la comprensión humana. Cada personalidad manifestada es una combinación única de diferentes causas, algunas son sombras oscuras, pero de ninguna forma nada de eso nos condenan para la eternidad. Por el contrario, nuestro deber (dharma sería la palabra más exacta) es elevarnos sobre la estrechez mundana y proclamar la Verdad de nuestro eterno Ser desde donde estemos.
Desde la antigüedad nos llega una historia que explica la creación de las clases sociales  por el dios Heimdall. En toda la historia, que es una metáfora de la vida de los seres humanos, y por lo tanto tiene una conexión muy grande con lo que dijimos de la división de los aeetir, se pude apreciar el sentido de evolución, las etapas mentales que los seres humanos deben pasar en un camino donde vamos jerarquizando los valores de la vida, hasta llegar a la concepción espiritual más alta. La leyenda de Riger dice lo siguiente:
“Un día Heimdall dejó su lugar en Asgard para pasear por la Tierra, como los dioses solían hacer en ocasiones. No había caminado aún mucho cuando llegó hasta una pobre cabaña a orillas del mar, donde se encontró con Ai (bisabuelo) y Edda (bisabuela). Era una pobre pero respetable pareja, que le invitaron de forma hospitalaria a compartir su exigua comida de gachas de avena. Heimdall, que dijo llamarse Riger, aceptó gustoso la invitación y permaneció con la pareja durante tres días enteros enseñándoles muchas cosas. Al concluir este tiempo se fue para continuar con su viaje. Algún tiempo después de su visita, Edda dio a luz a un niño de piel oscura y rechoncho, a quien llamó Thrall. Thrall pronto mostró una fuerza física poco común y grandes aptitudes para los trabajos pesados, una vez hubo crecido, tomó como esposa a Thyr, una chica de constitución gruesa con las manos quemadas por el sol y pies planos que, al igual que su marido, trabajaba de sol a sol con gran resistencia. Muchos hijos nacieron de esta pareja, y de ellos descendieron todos los sirvientes, siervos y esclavos.
Tras dejar la pobre cabaña y la desolada costa, Riger se dirigió hacia las tierras del interior, donde en poco tiempo llegó a unas tierras cultivadas y a una fértil granja. Entrando en esta confortable morada, se encontró a Afi (abuelo) y Amma (abuela), que con hospitalidad le invitaron a sentarse con ellos para compartir la simple pero abundante comida que habían preparado para su almuerzo. Riger aceptó la invitación y permaneció allí tres días con sus anfitriones, impartiéndoles toda clase de conocimientos útiles para ellos. Tras marcharse de su casa, Amma tuvo un robusto hijo de ojos azules, a quien llamó Karl. Mientras Karl crecía, demostró grandes habilidades en la agricultura y a su debido tiempo se casó con una rolliza y hacendosa esposa llamada Snor, la cual le dio muchos hijos, de los que desciende los agricultores.
Dejando la casa de esta segunda pareja, Riger continuó su viaje hasta que llegó a una colina sobre la cual se erigía un majestuoso castillo. Allí fue recibido por Fadir (padre) y Modir (madre), los cuales, bien alimentados y vestidos lujosamente, le recibieron cordialmente y le agasajaron con exquisitas carnes y deliciosos vinos. Riger permaneció tres días con esa pareja, tras lo cual regresó a Himinbjorg para reanudar su guardia como vigilante de Bifrost. Al poco tiempo la esposa de la tercera pareja tuvo un hermoso y esbelto hijo, a quien llamaron Jarl. Este niño mostró pronto una gran afición por la caza y toda clase de ejercicios marciales, aprendió a interpretar runas y vivió para realizar grandes hazañas de valor que hicieron su nombre distinguido, añadiendo gloria a su estirpe. Tras alcanzar la edad adulta, Jarl se desposó con Erna, una doncella aristocrática y de esbelta figura, que gobernó su casa sabiamente y le dio muchos hijos, todos ellos destinados a gobernar. El más joven de los cuales, Konur, se convirtió en el primer rey de Dinamarca.” (Hammer of Thor de H. A. Guerber y también en español en Mitología Nórdica)
 Sería muy extenso el análisis de todos los símbolos que se esconden en este texto, y tampoco es el lugar adecuado para ello. Pero fundamentalmente vemos cómo, en clave simbólica, se expresa lo ya dicho reafirmando el concepto de tres estados de conciencia asociados a los tres Aeetir.
Un dato muy importante es que cada aeet está dedicado a una aspecto de Dios (aspectos de Dios = dioses), siendo los atributos de estos dioses un complemento perfecto de la revelación de los tres estados de conciencia. Veamos esto con más detenimiento.

 

  • Primer aeet dedicado a los hermanos Frey y Freyja:
Frey es un dios vanio o vanir hijo de Njördr y Nertus, hermano gemelo de Freyja, gobierna sobre la lluvia, el sol naciente y la fertilidad. Señor de la paz y la vegetación, está asociado con la primavera. Es el dios que tiene los favores de los elfos estando ellos siempre dispuestos a trabajar en sus encargos, es el “rey de los elfos”. Todo el simbolismo de Frey tiene que ver con la naturaleza y es solar, por lo que también se lo puede ver como una representación del propio sol aunque no sea el dios que lo representa (el sol era una diosa de nombre Sol). Freyja comparte muchos de los atributos de su hermano. Junto con Frigg, esposa de Odin, con la que a veces se la confunde o se funde en sus significados, son las diosas más querida y adoradas del panteón nórdico. Freyja es la diosa de la belleza, el amor, la sexualidad, la riqueza y la felicidad, pero también se la asocia a la magia (seid) y las profecías. Se la invocaba especialmente en los partos, para proteger a los recién nacidos y para tener felicidad en la pareja. Tenía una aspecto que la relacionaba con la guerra, siendo que a su palacio iban a morar la mitad de los muertos en batalla (la otra mitad iban a Valhalla con Odín). Además conducía un acarro, un símbolo antiguo de mando y combate, del que tiraban dos gatos. Tanto Frey y Freyja junto con Frigg y Thor,  eran los dioses más reverenciados por la gente común.

 

  • Segundo aeet dedicado a Heimdall:
Dios asio o asir hijo de Odin y 9 gigantas. Vivió como hombre en la tierra gobernando a los humanos en una edad de oro. Fue él quien enseñó a los hombres a encender el fuego, instruyéndolos también en la sabiduría rúnica, en las habilidades técnicas y las artesanías. Ya en el cielo su deber es proteger Bifrost (el arco iris), el puente por el cual los gigantes podrían invadir el mundo de los dioses. Heimdal simboliza al guerrero, el aspecto de lucha y compromiso por un ideal superior. Se lo llama “El Dios Blanco” por su armadura blanca reluciente, que sumado a poseer dientes de oro y que su caballo sea también dorado, nos habla de su simbolismo solar en contraposición con el hielo y el granizo que están simbolizados por los gigantes. En la leyenda del collar Brisingamen de la diosa Freya, que Loki robó y recupera Heimdall, podemos ver más profundamente el simbolismo solar de este dios.

 

  • Tercer aeet dedicado a Tyr:
Tyr es el dios asio o asir de la guerra y la justicia, siendo la forma más antigua en que los antiguos germanos llamaban a un dios supremo. También se lo conoce como Tiwaz, Tyu, Tiz, Ty, y Ziu, siendo la raiz del origen de su nombre la misma de Zeus en los griegos, Júpiter en los romanos, Deus en latín y Deva en sánscrito. En un tiempo su culto fue superior al de Odín, siendo luego superado en importancia por este, asumiendo muchos de sus atributos en los pueblos germanos del oeste y norte. Parece ser que en los pueblos germanos del este su culto permaneció siendo superior. Queda mejor explicado su valioso carácter y nobles atributos, en la historia de cómo los dioses logran atar al lobo Fenrir, acción por la cual sacrifica una de sus manos y por lo que se lo conoce como “El Dios de Una sola Mano”. Podemos ver en esto el mismo mensaje del símbolo de Odin (“El Dios de Un Solo Ojo”) colgado de Yggdrasil para conseguir las runas, y también entregando un ojo en la fuente de la sabiduría de Mimir: dejar la visión dual y sacrificarse por todos, ambas cosas que nos divinizan.
Analizando el rol que juega cada uno de estos dioses en el panteón nórdico, comprendemos mejor lo ya dicho sobre la división de los aeetir. Vemos como el primero está dedicad a dos dioses vanios, los que gobiernan sobre los elementos de la naturaleza y las cosas de la vida cotidiana. Estos son dioses que el hombre común sentía cercanos (además de Thor que es un dios protector asio). Es fácil de entender que en una sociedad en la que el contacto con la naturaleza, y la dependencia en los caprichos de la misma, regulaban todos los aspectos de la vida, estos fueran los más relevantes para el hombre común. Por otro lado, tanto Heimdall como Tyr, son dioses asios, los que gobiernan sobre el poder, el arte, la política, la justicia, la guerra y todas las inquietudes más metafícas del ser humano; deidades más adecuadas para guerreros, maestros espirituales y gobernantes.
Es importante advertir que con este conocimiento corremos el riesgo de quedarnos con una visión jerarquizada y simplificada, la que nos condena a una apreciación pequeña y prejuiciada de las runas. Nada más equivocado. Sería bueno en este punto repasar lo que se dijo en los capítulos “Monisno y dualismo” y “La dinámica del Futhark”, principalmente recordando que los antiguos las representaban en un círculo, equidistantes del centro (Dios), igualándolas en importancia. Si bien una runa del primer aeet puede invocar una verdad que resulte “simple” a primera vista, no deja de ser tan fundamental como las últimas. Más aún, he visto que en la mayoría de las veces es donde hay que trabajar más, o por lo menos donde más urgentemente reflejamos la necesidad de hacerlo. Es como en un edificio, un problema en el balcón del quinto piso se hace claro, tal vez urgente, pero no compromete todo el edificio; en cambio si hay problemas en los cimientos, una fea y peligrosa grieta puede aparecer desde el primero hasta el último piso, sea visible o no. Siguiendo con este ejemplo, y entendiendo lo que se dijo en el capítulo “La dinámica del Futhark”, debemos entender que esa “grieta” que asciende por los diferentes pisos, revela una manifestación del conflicto interno en cada plano de existencia, de la misma manera que cada runa se reinterpreta a si misma en profundidad hasta el infinito.
La importancia de los aeetir es fundamental a la hora de comprender el Camino Espiritual de las Runas. Gracias a este conocimiento podemos entender con mayor claridad el proceso iniciático que representa el vivenciar cada runa, como también entender la lógica de la la dinámica de este camino, y a la luz de lo último expresado, cómo se debe reinterpretar el significado de cada runa en cada vuelta del espiral evolutivo.
Nunca olvides que el Yo es todas las runas, y por lo tanto cada aeet debe ser encarnado y vivenciado por igual.
  • Tweets