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LAS CLAVES NUMÉRICAS DE LAS RUNAS

En todas las grandes religiones, y las grandes escuelas de misterio, podemos encontrar ciertas claves numéricas que ayudan a develar el significado esotérico de la sabiduría que transmiten. Es conocido el código numérico en las letra hebreas, en la kabala, en varias escuelas filosóficas de la antigua Grecia y en el propio Nuevo Testamento. En la tradición bíblica, toránica y coránica se repiten números con significados importantes: el uno, el dos, el tres, el cinco, el siete, el ocho, el doce, el treinta y tres, etc. Lo mismo podemos encontrar en otra religiones en todas partes del mundo. Estas claves numéricas son tan importantes que los antiguos maestros constructores las plasmaron en los edificios sagrados, como en las catedrales, que por un lado son una Biblia abierta para el devoto, y por otro un código secreto de Sabiduría para el iniciado.
Los antiguos sabios de la vieja religión germana también nos dejaron ciertas claves, las que aplicadas a las runas actúan como llaves que abren verdaderos tesoros espirituales. Algunas son conocidas y de otras no he tenido noticias que hayan sido descubiertas antes. Todo está en su mitología expresado en forma poética, y su validez la encontramos en la relevancia que tienen a la hora del estudio del Camino Espiritual de las Runas. Expongamos las más importantes:

 

El uno: es la unidad, literalmente el Uno (Dios). La trascendencia de este número está expuesta con claridad en el capítulo “Monismo y dualismo”. Lo más importante que esta clave nos enseña es que debemos tener esa visión monista para poder acceder a la Verdad más profunda, la que nos enseña que somos Dios. La que también le da sentido al Camino Espiritual de las Runas mostrándonos que es un sendero de autodescubrimiento. Una de las grandes revelaciones de este sentido monista, es que todas las lecturas espirituales pasan a tener un sentido personal e íntimo. Siendo cada escritura sagrada o símbolo sagrado, una proclamación del Sí mismo y, por lo tanto, un símbolo de nuestro universo interior. Como ya se ha mencionado, en relación a las runas, esto se expone por primera vez en este trabajo.

 

El dos: esta clave es fundamental para comprender las fuerzas de generación y cambio de la creación. Según la mitología germana, en el comienzo habían solo dos mundos, uno era Niflheim al Norte, que es puro hielo, bruma y oscuridad (materia pura sin energía), y el el otro es Muspellheim al Sur, el reino del ardiente fuego (energía pura sin materia). Entre los dos se encontraba Gigungagap, el “vacío aparente”.
Ginnungagap. Stephen S. Szwiec
Fue la interacción entre las chispas de fuego y el hielo lo que  dio como resultado una condición diferente que será el inicio del proceso de la creación. Este simbolismo nos dice que para comprender la dinámica de las cosas debemos estar atentos a descubrir las dos fuerzas que generan los procesos. La importancia del número dos también la podemos ver en los dos lobos de Odín (Geri y Freki), en Sus dos cuervos (Hugin y Munin), y también en las dos influencias que convergen en Midgard (la tierra del hombre) y que son resumidamente los factores que movilizan el drama cósmico: los gigantes (los egos, los aspectos pasionales y temporales) y los dioses (la espiritualidad y la eternidad del Ser). Desde un punto de vista monista comprendemos como a veces estas fuerzas son opuestas complementarias, como en el ejemplo de la creación por hielo y fuego, o como los dos platos de una balanza que se necesitan mutuamente para mantener el equilibrio. Pero otras veces son solamente complementarias como las dos ruedas de un carro o los dos caballos que de él tiran. En el Camino Espiritual de las Runas descubrimos, gracias a esta clave, que el correcto estudio de las runas es da a pares. De manera que el significado de cada una se multiplica con la comprensión de la lógica que la une a su complementaria, que es la runa que tiene a su lado. Principalmente las parejas de runas que se forman comenzando con la primera (Fehu/Uruz, Thurisaz/Ansuz, Raidho/Kenaz, etc.) Pero como se ha dicho, es muy importante recordar siempre que el origen y quien sustente todo es siempre el Uno.

 

El tres: este es un número sagrado en toda las tradiciones de origen ario, desde los celtas en Europa que lo expresaban en los triskel y tricotas, hasta la antigua religión védica de la India (los dioses principales son Agni, Indra y Suria) y en la posterior religión hinduista en la que está revelado principalmente en el Trimurti, la sagrada trinidad del Hinduismo compuesta por Brhama (aspecto creador de Dios/Brahaman), Vishnu (aspecto preservador de Dios/Brahaman) y Shiva (aspecto destructor de Dios/Brahaman).
Por supuesto la importancia de este número clave también la encontramos en otras religiones, siendo la más relevante la Santísima Trinidad cristiana (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y la Sagrada Familia (Jesús, María y José). Pero también la podemos ver expresada en otras religiones no tan cercanas, como en el antiguo Egipto y su trinidad formada por Osiris, Isis y Hourus. Lo que nos revela la importancia del número 3 para la antigua religión germana, es el Valknot. El Valknot son tres triángulos entrelazados (haciéndose “Uno”) símbolo de Odín, que por ser precisamente un distintivo del Altísimo, expresa la relevancia de esta clave numérica.
El tres es una enseñanza trascendental que abarca todos los niveles del conocimiento. El principal mensaje que encierra este número es que Dios (el Uno) se expresa en una triple manifestación.  Es en tres grupos de tres mundos llamados Asgard, Midgard y Utgard (esto se trata con mayor profundidad en el capítulo “Yggdrasil”), en donde se juntan los nueve mundos de Yggdrasil (tres triángulos son nueve lados). Tres son también las raíces de Yggdrasil y tres son las nornas principales. Las runas se dividen en tres grupos de ocho, los aeetir, y esta es la primera aplicación de esta clave numérica, dándonos como resultado una comprensión mejor del Camino Espiritual de las Runas. La importancia de esto es tan grande que se trata en un capítulo especial (“Los aeetir”).
Proponemos que este número tres simboliza también los tres estados de conciencia y planos de la creación, ambas cosas que están estrechamente ligadas. Así podemos ver que son tres las formas en las que podemos interpretar las runas: física, mental/emocional y espiritualmente, lo que va a variar según la interrogante que busquemos responder. Cabe acotar que en el hinduismo, como en muchas otras escuelas espirituales, al comienzo de todo actividad espiritual se hacen 3 Om precisamente para armonizar los planos físico, mental y espiritual. Basándonos en la relevancia del número 3 como clave de comprensión espiritual, también proponemos que este número es la clave para descifrar, en la propia grafía de las runas, la sabiduría que portan. De esta forma entendemos que existen tres planos rúnicos, o cielos rúnicos, sobre los cuales son básicamente dibujadas.
Esto nos da una nueva e importante dimensión sobre la comprensión del significado de la grafía de las runas, por lo que se agregará este estudio a la hora de analizarlas.

 

El nueve: como se pudo apreciar, es en el Valknot donde se nos revela la importancia de este número, siendo el más sagrado para los antiguos, asociándolo directamente con la Divinidad. Nueve son las madres de Heimdall, nueve son los mundos, como también son nueve los días que pasó Odín colgado en Su ritual de autosacrificio para obtener las runas. La religión hinduista lo asocia también con Dios y se lo suele llamar “el número indestructible”, ya que cualquier número multiplicado por nueve, al reducir su resultado a una sola cifra, el resultado es siempre nueve. Este número nos habla de la relación entre la creación y Dios, donde todas las manifestaciones de infinitas formas (en todas las dimensiones) tienen su origen y sustento en Dios; por lo que también en algún momento se van a volver a fundir en Él. El Valknot nos enseña también que es un número que espiritualmente tiene una relación muy estrecha con el uno y con el tres, lo que hace de este símbolo sagrado una verdadera fuente de inspiración divina. Una de las enseñanzas más importante que nos enseña esta clave, es la importancia de los nueve mundos de Yggdrasil, entendiendo que son la revelación de nuestro universo físico-psíquico-espiritual, y que no debemos olvidar que están en el Uno. Por la importancia que tiene este tema, es que lo trataremos especialmente en un capítulo aparte.
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