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LA DINÁMICA DEL FUTHARK

Futhark, Viejo Futhark o Futhark Antiguo, es el nombre del alfabeto rúnico más antiguo que se conoce, consta de 24 runas y es con el que trabajaremos. Estas son:

 

 

El nombre Futhark proviene de las 6 primeras letras del mismo, de la misma manera que el nombre “abecedario” proviene de las 4 primeras letras de nuestro alfabeto. Se utilizó hasta aproximadamente el 600 u 800 d.C. para luego pasar a usarse el Nuevo Futhark, también conocido como Joven Futhark, Futhark Escandinavo o Futhark Vikingo, que es un alfabeto reducido de 18 letras. El último que se conoce es el Anglosajón o Friso (Futhork), que es de 33 letras y es posterior al Jóven Futhark, habiéndose usado hasta bien entrada la edad media en Inglaterra. Si bien estos son los 3 alfabetos rúnicos más conocidos, existen otros como el turco y el húngaro, o derivaciones de los ya mencionados. Existe, también, una ultima variación del alfabeto rúnico que fue una latinización del Futhark Escandinavo luego de la llegada del cristianismo, fue usado más que nada para decoración y sobrevivió hasta el siglo XX. Caracteres rúnicos se han encontrado en prácticamente toda Europa, desde la Península Ibérica hasta el actual territorio ruso, llegando incluso, como ya se ha mencionado, al territorio de la actual Turquía.

 

Origen histórico de las Runas:
Como se puede apreciar en la forma de las runas hay similitudes con algunos de los alfabetos de origen mediterráneo, especialmente los itálicos. Si bien existen teorías de que el origen de las runas es puramente germánico, y que fueron las runas las que  influenciaron los alfabetos del sur, lo más aceptado es que se dio el caso a la inversa y evolucionaron muy influeciadas por los alfabetos itálicos, principalmente el etrusco y el latino. Es importante destacar que se puede ir hacia atrás en el tiempo y encontrar en los grabados rupestres de hace miles de años, en los símbolos shamánicos que se grababan en las cuevas y rocas ceremoniales, los verdaderos antecesores de las runas, y debemos agregar que de todos los alfabetos europeos.
Aunque es muy probable que todos los alfabetos hayan tenido un origen sagrado y ritual, y con el correr del tiempo se haya perdido el significado sacro de los mismos, una de las características de las runas es que nunca perdieron ese sentido espiritual. De este modo se convirtieron en el único alfabeto europeo que además de su función de escritura, también tiene un significado espiritual.

 

Origen mitológico de las Runas:
Según la antigua tradición, la obtención de las runas se la debemos al dios Odín, el dios supremo en el panteón germánico. En este fragmento del Hávamál (El discurso del Altísimo), que ya hemos citado en el capítulo anterior, en la sección llamada Rúnatal (Canción de las Runas), podemos leer:
Sé que colgué del árbol  azotado por el viento
nueve noches enteras,
herido por la lanza,  entregado a Odín,
Yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol  del que nadie sabe
el origen de sus raíces que llegan al cielo.
Nadie me consoló con  pan
O un cuerno,
Miré a lo hondo;
tomé las runas, gritando las tomé,
y entonces a tierra caí.
Nueve cantos supremos me enseñó el bello hijo
de Bölthur, padre de Bestla,
y un trago bebí del precioso hidromiel
derramado en Ódrerir.
Empecé así a germinar  y a ser sabio
y a crecer y a sentirme bien;
una palabra dio otra,  la palabra me llevaba,
un acto dio otro,  el acto me llevaba.
Runas descubrirás e interpretarás los signos,
que el rey de los cantantes pintó
e hicieron los dioses
signos muy grandes,
signos muy potentes
que grabó El Creador de los dioses.
Odín para los dioses
Dain par los Elfos,
Y Dvalin para los enanos,
Asvid para los gigantes,
Para los seres humanos
Yo soy quien algunas grabo.
¿Las sabes tú grabar? ¿Las sabes tú interpretar?
¿Las sabes tú teñir? ¿Las sabes tú probar?
¿Les sabes tú pedir? ¿Les sabes tú ofrendar?
¿Les sabes tú ofrecer? ¿Les sabes tú inmolar?
Mejor no pedir que por todo ofrendar,
su pago la ofrenda busca
Mejor no ofrecer que en exceso ofrecer.
Así grabó Thund antes de surgir los pueblos
(Hávamál 139-146)
Las runas son Sabiduría Divina, por lo que están donde está Dios: en todos lados. La forma de “obtenerlas”, de acceder a esta Verdad, es, como nos enseña Odín, a través de un proceso interno sumamente comprometido que implica el autosacrificio (la destrucción de los egos). Las runas tienen entonces un origen divino y más allá del proceso histórico de cómo llagaron hasta nuestros días, su verdadera inspiración viene del Ser.

 

La dinámica del Futhark:
Las runas se dividen en 3 grupos o aeetir que son parte de la clave de la comprensión del camino espiritual que representan. Comprender esta división es fundamental para adentrarnos en su significado, igual de importante es descifrar las claves numéricas tras las que se oculta su compresión. Ambos temas son de suma importancia por lo que se tratan en capítulos apartes, sugerimos firmemente que se lean los mismos antes de adentrarse en cada runa.
El comprender el Camino Espiritual de las Runas implica ver la sucesión del Futhark como una escalera hacia la Luz, una serie de iniciaciones/aspectos internos, que nos regalan un despertar espiritual y una revelación de nuestro Ser. Esto puede sugerir a primera vista una jerarquización de las runas, como una escalera que nos conduce al cielo, algo que de alguna manera es cierto ya que así se podría interpretar en cierto contexto.

 

 

Esta visión es útil sobre todo si queremos resumir El Camino Espiritual de las Runas en sus aspectos básicos, en ese caso el Futhark con sus 24 runas sería suficiente. Pero parte de la correcta comprensión del Camino que marcan las runas, y del camino espiritual en general, es entender que esta “escalera” es en realidad un espiral. Esto es una verdad espiritual que se aplica universalmente: la comprensión de la Verdad es una revelación que se va dando en forma de espiral, en donde vamos accediendo a la Verdad por partes, por ciclos; en cada vuelta del espiral complementamos lo ya sabido con nueva comprensión. Se parte y se llega al mismo lugar, pero como el espiral nos enseña, en cada vuelta estamos un poco más “arriba”, agregándose un nuevo nivel de comprensión.  De esta forma podemos visualizar El Camino de la siguiente forma:

 

Es por esta razón que los antiguos solían representar al Futhark no como una sucesión lineal, sino como un círculo, lo que entre otras cosas también significa un espiral visto desde arriba.

 

Vemos, entonces, que en la forma del espiral está representado el sentido de El Camino Espiritual de las Runas (y de todo camino espiritual), en el que se aprecia el avance por ciclos. Pero también debemos agregar a este esquema el sentido ya expresado de “ascensión”, en el que existe una “meta”, un “fin del juego”, y que ya hemos ejemplificado con la forma de una escalera. En donde podemos aunar estos dos conceptos es en la forma de un espiral cónico, como un camino de ascenso a una montaña. O sea, un camino que respeta al mismo tiempo el sentido de ascensión con comienzo y fin, y el sentido de comprensión cíclica.

 

 

Pero como hemos aceptado tener una visión monista (advaitica) que nos revele la esencia de la Verdad, entonces, en la correcta comprensión de las runas, también debemos entender que, más allá de la idea de jerarquización que en ellas podamos descubrir, cada una contiene la semilla del Todo.  Esta es otra Verdad universal que se puede aplicar a la creación es su conjunto. Esta Verdad está revelada en la  Ley de Correspondencia del Kybalión,  que se puede resumir en la vieja máxima espiritual que dice que “como es arriba es abajo”, o “estudiando la mónada se llega a comprender el arcángel”. Las runas son Sabiduría, un aspecto de de Dios, de nuestro Ser, por lo tanto son ventanas al infinito en si mismas, e individualmente, aparte del mensaje puntual que nos ofrecen, cada  una tienen el poder de ser una vía a la iluminación.
Podemos entender mejor esto si imaginamos un gran edificio circular, como una rueda, en donde todo el edificio está ocupado por un almacén lleno de departamentos para los diferentes productos que ofrece, teniendo cada departamento su propia puerta al exterior bien identificada por la cual podemos entrar. Pero pudiendo también, desde cada departamento, acceder a su interior y también a todo el almacén. Un ejemplo más que nos puede ayudar a entender este punto, es con la imagen de un gran salón que en una de las paredes tiene 24 puertas que dan al  exterior, y por las que podemos ver el paisaje de afuera. Posicionados a varios metros de cualquiera de esas puertas, podemos ver un fragmento del paisaje del exterior que solo se puede ver en esa sola puerta, una realidad que es válida también para cada una de las otras 23. A medida que nos vamos acercando a la puerta, la visión del paisaje se agiganta, incluyendo en la misma la visión de las otras (esto último es muy importante de recordar). Hasta que en un momento, si logramos traspasar la puerta, toda el paisaje se nos es revelado. Más aún, nos convertimos en “el paisaje”…
Cada puerta/runa es una ruta válida de acercamiento a Dios y de fundirse en el Ser.
Entonces ¿qué modelo podría representar mejor la dinámica de las runas según lo que hemos explicado? Necesariamente debe ser uno que combine al mismo tiempo el orden que sugiere un camino espiritual (la escalera), la forma espiral de avanzar en el conocimiento (especialmente un espiral cónico) y la capacidad de cada runa de ser revelación de la totalidad. Como en todo, la respuesta la encontramos (si es que sabemos ver y comprendemos la Ley de Correspondencia ya citada) en la naturaleza. El modelo que mejor se ajusta a nuestros requerimientos es la estructura fractal, es decir, la estructura que se repite a si misma a diferente escala para conformar el todo. Al ser este tipo de estructura una de las claves de la arquitectura divina, podemos encontrar ejemplos en abundancia de la misma, ya sea entre las pequeñas plantas como en las grandes galaxias:
Algunos artistas inspirados han logrado captar esta ley de la naturaleza plasmándola en sus obras. Tal  vez el más famoso sea el pintor japonés Hokusai (1760 – 1849) quien es sus famosas olas utilizaba el patrón fractal.
La gran ola de Kanagawa (1823)
Como ya dijimos la Ley de Correspondencia nos dice que “como es arriba es abajo”, aplicando entonces el diseño fractal al Camino Espiritual de las Runas, podremos tener una imagen aproximada de su verdadera naturaleza:

 

 

Para adentrarnos en el Camino Espiritual de las Runas, aparte de comprender la estructura general del Futhark, debemos descifrar otras claves fundamentales que develen el lenguaje en el que están cifrados sus secretos. Fundamentalmente comprender la interacción que existe entre ellas, o sea, entre los aspectos de Dios que nos conforman. Lo más relevante dentro de esta interacción es la relación que existe entre las runas que en el orden del Futhark aparecen juntas. De este modo comprendemos que cada runa es “hija” de la anterior, su consecuencia, el producto de su expansión, teniendo en su significado la suma de las que la precede. Esto implica que el camino que lleva a una runa en particular, es la runa que la precede. De la misma manera la runa que le sigue será la consecuencia lógica de haber integrado correctamente la runa anterior, y el complemento que justifica su existencia. Esto último es de suma importancia para la Runoterapia.
Recordando que la correcta forma de representar a las runas es en un círculo/espiral, vamos comprendiendo que todo sale del Uno y en Él se vuelve a fundir.
Todo esto que estamos exponiendo puede resultarle al lector un poco complejo de entender y, necesariamente, las palabras y los ejemplos son incompletos dado que traemos a un plano bidimensional, o a lo sumo tridimensional, algo que es multidimensional. En la simplificación necesaria corremos el riesgo de perder la visión de su totalidad y dinámica. La dificultad surge porque estamos acostumbrados a usar como único instrumento de comprensión a la mente. Esta es limitada y sobre todo en los temas espirituales. Debemos estar muy atentos a esto e intentar dejar la mente de lado. La mente puede ayudarnos por un trecho (un corto trecho), como los zapatos que nos hacen más cómodo el trayecto hasta la playa, pero una vez junto al mar, debemos descartarlos para poder nadar libremente en él.
Sumérgete desnudo y con valor.
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