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INTRODUCCIÓN

Mi nombre es Gabriel Pampillón, soy runólogo y facilitador de cursos sobre runas. Mi acercamiento a las runas comenzó desde mi temprana juventud, hace ya más de veinte años, cuando comenzaba a explorar los caminos luminosos del espíritu. Luego de dos años de estudio en la Facultad de Antropología de Uruguay, hice un viaje de tres años en solitario por Europa, Medio Oriente y México, un viaje que me cambió la vida para siempre. Se produjo en esta etapa de mi vida un despertar espiritual arrollador que me hizo ver a Dios en todas las religiones presentes y también pasadas, naciendo en mi un buscador espiritual consciente. Continué con estudios de Egiptología e Historia Antigua, siendo miembro fundador de la Sociedad de Estudios de Historia Antigua Sir William Flindiers Petrie, en donde he sido conferencista, docente e investigador. Paralelamente continué profundizando mis estudios y prácticas espirituales, acercándome tanto a la mística de los antiguos celtas y germanos, como a la del cristianismo, sufismo, hinduismo, budismo y en todo lugar en donde podía oír la voz de Dios. Ávido lector desde siempre, también soy aficionado a la escritura, habiendo publicado en 2012 una novela de eminente contenido espiritual (“Entre puertas”).
Muchas cosas que aquí aparecen son producto de mi propia cosecha, la idea de este sitio es justamente presentar de forma clara un conocimiento original que le sume Luz al buscador espiritual. Son parte de los apuntes que utilizo en mis clases, y me atrevo a incluir estos conocimientos con la certeza de que son verdaderos, invitando al buscador espiritual a que se detenga un momento en ellos. El estudio de las runas no tiene fin, lo único que he hecho es simplemente descubrir aspectos que antes estaban ocultos, o por lo menos no he sabido que alguien los haya revelado antes. Dentro de todos los escritos religiosos y maestros espirituales que citaremos, abundarán las citas de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, quien es mi maestro espiritual y al cual le doy gracias eternas por la Luz que me ha regalado, sin la cual no hubiera podido avanzar en el conocimiento de las runas y del espíritu en general. Espero que los lectores encuentren Sus enseñanzas tan útiles y oportunas como yo.
Las runas son las escrituras de los antiguos pueblos germanos. Su nombre viene de la raíz “run” que significa “secreto”, “susurro”. Por lo tanto las runas son algo que se dice en voz baja de manera que hay que estar muy atento para comprender, y que además solo se comparte con la persona indicada. No son un invento si no un descubrimiento, formas y nombres que invocan verdades trascendentales. Sus grafías son estilizaciones que representa y evocan sabiduría y poder, verdaderos esquemas que reflejan nuestra realidad interna. Comprendemos, entonces, que las runas son un instrumento que sabiamente utilizado nos permiten conocernos a nosotros mismos, comprendiendo el camino que vamos transitando de regreso a Dios.
Tal vez se entienda parte de lo que dijimos si las asociamos con la teoría de los arquetipos de Jung, una asociación que es correcta en parte porque de alguna forma cumplen también con esa función, teniendo la runoterapia mucho de esto; pero indudablemente son mucho más. La verdadera dimensión de las runas es a nivel espiritual, y por lo tanto es desde allí que permean todo los aspecto de la vida del ser humano y de la creación. También, correctamente consagradas, actúan como un mandala, un yantra o un objeto sagrado que por un lado nos inspira y despierta a una Verdad superior,  mientras que por otro son invocación y fuente continua de esa sabiduría y poder que representan.
Como he mencionado, el presente material es parte de los apuntes que utilizo en mis cursos de runas y Runoterapia. Es un libro que se va dando por capítulos y que he llamado “El Camino Espiritual de las Runas”, debelando en su título la esencia de lo ya dicho.
Prácticamente todo el mundo conoce las runas como una mancia, o por lo menos se las ve como su principal función. Precisamente la parte central de este libro es develar su verdadera función y, como ya lo expresamos, entender que las runas son el arte de develar estados internos. Es en esto en lo que nos vamos a centrar para comprender que son una forma de iluminar nuestro interior, develando la sabiduría y poderes que residen en nosotros.
Lo más importante de esta nueva visión de las runas es que no tiene nada de nueva, al contrario, lo que aquí se expone es la esencia espiritual y eterna del conocimiento espiritual. Dios es Uno, lo podremos llamar Odín, Cristo, Jehová, Brahman, Alá, Diosa, Verdad, Yo Soy, Inti, Madre Divina, Krishna, o como queramos; todos son Sus nombres, y el comprenderlo es una de las grandes claves del progreso espiritual.  A lo largo del tiempo Él, en Su infinita Sabiduría y Amor, nos ha regalado la luz del conocimiento eterno de muchas formas, y en TODAS las culturas, adaptando Sus enseñanzas al momento evolutivo y a las características de cada pueblo y cultura. Esto hace que el hincapié en algunos aspectos de la Verdad (Verdad con V mayúscula porque es objetiva y eterna) varíe según el tiempo y la cultura. Pero (y este es un gran “pero”) la Verdad es siempre Una y en cada religión y corriente espiritual se pueden encontrar las claves del salto espiritual, el que nos llevará a la comprensión de nuestro verdadero Ser. Por lo tanto, para el buscador espiritual serio y desprejuiciado, la sabiduría que adquiera en una corriente espiritual o religión le servirá para adentrarse en otra. De la misma forma que el que enciende una vela y avanza con ella en la oscuridad, con la luz de esta, puede encontrar otra vela y con su llama encenderla para multiplicar la luz que lo guíe. No estoy diciendo con esto que uno debe ir saltando de escuela espiritual en escuela espiritual, “esto es tan  inútil como hacer cien pozos de un metro en busca de agua en vez de hacer uno solo de cien metros” (Sai Baba). Las “velas” que encendemos se suman a la que ya tenemos; y en esto está la clave.
Veámoslo de esta forma. Los idiomas son todos diferentes, algunos se pueden parecer mientras que otros no tienen nada en común. Pero sin embargo todos comparten algo: son medios de comunicación. O sea, la comunicación es el denominador común, pero las palabras, formas y estructuras son diferentes. De la misma manera todas las corrientes espirituales y religiones del mundo son diferentes, pero tienen en común la espiritualidad, la esencia de la Verdad. Entendemos, entonces, por qué en estos trabajos utilizaremos la luz de otras corrientes espirituales, aparentemente muy alejadas de la tradición espiritual germana, para con ellas iluminar nuestro camino en busca de la sabiduría de las runas. Esto tiene un doble sentido didáctico para el buscador, por un lado nos abre a la Verdad como ya la hemos definido más arriba, y por otro partimos de una tradición cercana y comprensible para llegar a otra. Esto último es casi una necesidad dado que la vieja religión germana fue truncada en su evolución y continuidad. Por lo tanto debemos traducir a nuestro mundo espiritual del siglo XXI la antigua sabiduría de las runas, usando palabras y conceptos con los cuales podamos comprender sus profundos significados espirituales. Es muy importante entender que este corte abrupto que sufrió la antigua religión germana en su evolución religiosa, llevó a que el Amor (y lo escribiremos con mayúscula como otro nombre de Dios), la esencia espiritual, no fuera una revelación expresa para los antiguos, aunque veremos cómo no es necesario bucear demasiado en sus enseñanzas para descubrir que igualmente ese conocimiento lo tenían. Las runas son un camino de Amor.
Dijimos en la analogía anterior de los idiomas que algunas religiones se parecen, esto se debe a que unas tienen su origen en otras (como lo es el cristianismo y el judaísmo), o porque tienen un origen común. Esto último es la razón del por qué encontrarán en estos escritos muchas referencias a la religión védica-hinduista. Los antiguos pueblos arios que emigraron hacia Europa y crearon las religiones paganas pre cristianas, también emigraron hacia la India donde establecieron la religión Védica, la que aún está viva en el Hinduismo, y que le ha regalado a la humanidad los más profundos estudios del espíritu. Por eso beberemos de esta eterna fuente de sabiduría para adentrarnos en las runas y la antigua religión germánica. Le ruego a Dios que encuentres aunque sea una parte del luminoso camino de tu regreso al Ser.
Feliz viaje querido Hermano.
Que todos los seres de todos los mundos sean eternamente felices.
Que el Amor de Dios esté con ustedes siempre y que la ayuda de los maestros de las runas los ilumine en cada momento.
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